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Manizales emerge entre las nubes como una ciudad ingrávida y flotante, suspendida en el aire en medio de los relieves montañosos de la cordillera Central.

Gestas de montaña

Juan Camilo Botero

Manizales, Caldas

Manizales emerge entre las nubes como una ciudad ingrávida y flotante, suspendida en el aire en medio de los relieves montañosos de la cordillera Central. La textura brumosa de las mañanas de Manizales tiene la cualidad particular de dejarse sentir en la yema de los dedos como un algodón líquido de visos plateados. Tras el descorrerse de la bruma, aparece Juan Camilo Botero, un joven emprendedor apasionado del ciclismo, que sube las escaleras que conducen al local de su marca, Altos, un espacio de ventanales amplios abierto a los paisajes de la ciudad.

Juan Camilo Botero.

Las paredes del local están decoradas con camisetas firmadas por ciclistas reconocidos de Colombia y otros países. La línea de ropa deportiva de Altos, confeccionada con los estándares textiles de la mejor indumentaria del ciclismo, es una de las más recientes incursiones de la marca de Juan Camilo y su hermano, originalmente concebida como una agencia de servicios de turismo asociados al ciclismo. “Cuando empecé Altos en compañía de mi hermano, nos dijimos: ‘¡qué más bonito que mostrarle este país al mundo!’. Ese ha sido nuestro objetivo y cada vez ampliamos más los servicios que ofrecemos, desde viajes en bicicleta hasta una línea de ropa”, comenta Juan Camilo.

La siguiente parada en el recorrido es el ascenso al Alto de Letras, donde Juan Camilo diseñó e instaló un puesto para solaz de los ciclistas que alcanzan esta meta icónica, considerada el tramo de alta montaña más exigente del mundo. “Quise hacerle un homenaje a este paraje que es un alto mítico para los ciclistas”, la voz de Juan Camilo se amplifica en el silencio del páramo y luego recuerda la vez que los visitó la ciclista holandesa Annemiek van Vleuten, campeona mundial, que estaba tan fascinada con la región que se quedó a vivir dos meses en Manizales para hacer sus jornadas de entrenamiento antes de la temporada en Europa. “Manizales y la región cafetera están cogiendo mucha fuerza como destino del ciclismo no solo por su ubicación singular, sino porque es un lugar muy abierto a los demás y siempre muy amigable con el que llega a visitarnos”.

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